CAMPANAS DE LA TARDE

La ventana está abierta
al muellle que siente sobre sus pies
las ondas de la barcaza que te lleva
a un horizonte de piel naranja.
El sol es la cara del equilibrista
antes de partir
sobre la línea invisible
en el abra de la montaña.
Mi desnudez es óleo
que la hora concluyó
cuando estuve respirando en ti
el tiempo de la madurez
de los colores.
Te has marchado,
y ahora
las campanas de la tarde
me recuerdan
la lentitud del orgasmo
que me acabas de ofrendar.




Antonio dijo
Hola Alejandro, creo que tienes una buena musa para la inspiración de tus poemas, sigo pensando en que eres una promesa de la poesia, Saludos
16 Junio 2006 | 11:16 AM