UNA PREGUNTA

Aunque uno se quiera de izquierdas, pensante y actuante, la verdad es que a la hora de la mesa familiar terminamos siendo los callados del ágape. Así le pregunté a mi maestra y amiga Aurora:
"Oye ¿cuando estás en familia no sientes que a veces debes callar juicios, dictámenes, opiniones críticas tuyas, puntos de vista, conclusiones apresuradas, suspiros, porque de hacerlos el postre se desinfla, las manzanas aceleran su descomposición, los manteles asoman un hilillo de sangre, los muros se quieren cuartear, la música se siente estridente, la comida es ácida, los rostros se aturden, algunos se paran para ir al baño, porque la verdad es que nuestras mesas son harto conservadoras...?"
No lo sé, a mí así me pasa, y por eso ya me propuse, por amor a mi colitis, un voto de silencio.
Amo a mi familia, sin duda, pero no comparto su exquisita frialdad cuando se trata de buscar la verdad que a mí me atañe.
¿A ti te pasa lo mismo?



Martín dijo
No soy de izquierdas pero mantengo un diálogo críticocon mis padres, y sí, a veces me desespero pero no hago votos de silencio.
4 Mayo 2007 | 08:34 PM