AQUÍ NO HA EXISTIDO NADA

No era tu voz,
eran las piedras que caían al fondo
del pozo del desamor;
no eran tus labios,
era la navaja del viento
en la noche del último vendaval;
no eran tus brazos,
eran las ramas de aquel árbol
donde pendía mi delirio superior;
no era tu talle,
era la figura de mármol que deificaba
la pesadilla recurrente de llamarte
sin atención;
no era tu pelo,
era el cauce silente del arroyo
donde las bestias de mi deseo -al mirarse-
se olvidaban de saciar su beligerancia;
no era tu mirada,
era el eclipse sin calendario
que acaecía en los mares de tu ceguera;
no era tu piel,
era la estela de polvo
que las pirámides se quitaban
cuando alguien las quería intuir
y desbastar;
no era tu musicalidad,
eran las repeticiones
arrítmicas de los tambores
que desdecían tus bailes de pavor;
no eran tus palabras,
eran las consabidas manías de argüir heredad,
costumbre y leyes de otras ruinas humanas;
no era tu marcha,
era el horizonte fingiendo altas sombras
en un viaje para dos;
no era tu placer,
era una máscara mentirosa
caída en el remolino de otra lujuria menor;
no era tu saliva,
era la baba del diablo
en la mácula de la cama oxidada de ausencia
y aversión;
no era tu gemir,
era la acechanza de un fingir y un padecer;
no era la verdad,
era un vago rumor de sílabas
que querían mentir desde mí perecer;
no era tu nombre,
era un vocablo sin saber,
sin pertenecer;
no eras tú,
ni este escrito,
ni Alexandro,
ni tu dolor.



Maga dijo
Alexito, muy feliz día de la amistad.
El amor está vivo todavía.
Un gran abrazo y muchos besos cariñosos
15 Febrero 2008 | 02:00 AM