CARTA PARA AURORA A PATIR DE LA PELÍCULA PERSÉPOLIS
Queridísima Aurora:
Vi la película, pero para qué irse a vivir a Austria, ya ves lo que le pasó a esta chica de Persépolis.
Me encantó, y sigo esa línea personal de entender que a pesar de las condiciones históricas de vida que le tocan a la chica protagonista de la cinta lo que vale es conservar la integridad, como le dice la abuela (a mí me lo dijo siempre mi propio abuelo), hacer caso de las lecciones históricas y mantener la esperanza de que al menos dentro del corazón y la piel siempre habrá otra oportunidad. Y entonces el nihilismo se queda un poco fuera de foco, la radicalidad política se matiza (mira que siempre se ha matado a los comunistas, pero ahora qué es de ellos).
…Irán ahora quiere Armas Nucleares, y si mi México las quisiera me imagino que después de las ventas de los petróleos a España y USA pues a lo mejor hace falta un liderazgo que nos vuelva ultranacionalistas y que espere que esos países no alineados musulmanes, orientales, mediorientales, no seguidores de Bush: los pakistaníes, pues, nos den las claves de la energía atómica… Pero me he tomado una digresión muy cuestionable pues soy pacifista, sólo que el letargo es tal en México, que pienso que nos viene bien mirar a la chica de Persépolis para volver a sentirnos extraños en todas partes, pero a la postre necesitados de raigambre, lenguaje afín, desamores, aprendizajes más allá de lo light, lo líquido y más cerca de la sospecha: Nietzsche. Y mejor nada que ver con ultranacionalismos pues es mejor no tener ánimos de extinción global, para qué más daño que el que ya está hecho al pobre globo. Es que lo dije porque si España y USA se llevan el petróleo mexicano pues nos mandan al depósito de la desesperación, aún más y eso es terreno fértil para los ánimos ultras… Y si se nos acaba el petróleo nos queda la energía atómica (otra vez mi texto se muerde la cola, ¿será que mi física se irá en pos del núcleo atómico y sus peripecias?).
Bueno, recomiendo mucho Persépolis y saquen conclusiones, yo me quedo con que hay que vivir en contra de las bombas, de los delirios de los ayatolas de todas partes, a pesar de los seres que malquieren, de los indecisos y de los decisos, de la angustia y del atroz Heavy Metal (hay grupos auténticos ahora en este instante…), hay que vivir de la mano de la propia sombra, así como la chica de Persépolis en ese color obscuro que se vuelve colorido cuando va a Francia. Yo iré algún día a buscar a Amelie…
Porque esperanza y desnudez son algo que aún me queda, claro.
Un besito Aurora…



