SEGUNDA PIEL

Altanoche, La luna es nuestra cama, El viento que golpea las ventanas Es una mirada que nos quiere invadir; Le abrimos la ventana, Y hace que nos abracemos. Ser uno de tan dos. Eres mi espejo Donde las convulsiones de mi sombra Anhelan Las manos de la pasión oculta, Aunque el viento nos mire Y la hora sea una fruta demasiado madura. Las cobijas se nos van Como la cáscara de un durazno Ilegible en la obscuridad. Segunda piel Que descamo con mi olfato Para que seas la virtud de mi insaciable Ceguera. Mi lengua es una mano Que sabe leerte a obscuras. Mi respiración es un tic-tac prolongado Que se agolpa contra tu nuca. Entro en ti Y es el viento el que me ensordece por dentro. La hora es arena enemiga Y mi voz -una con la tuya- No para de desear El instante de la eternidad.


