MICHAEL JACKSON
Ufff. Otro ídolo construido sobre las bases de la ignorancia; otra figura de carne y hueso que se está convirtiendo en un dios entronizado por las noticias a cuentagotas de su deceso, de sus costumbres, de su rareza, de su altamente patológica manera de ser. Un tipo quizá con serios problemas de identidad, personalidad, presuntamente pederasta, y que hoy por hoy asciende, debida unción mediática, a las alturas de un olimpo postmoderno, laico pero encendidamente ciego, o sea lleno de fe.
Pero porqué no valorar positivamente a Jackson: estupendo bailarín, excelente coreógrafo, sensible compositor, interprete espeluznante de sí mismo, hermoso el Jackson negrito, hermoso cuando cantaba Rock with you y otras de ese súper disco Off the wall. Y qué padre saber de este Jackson heredero del soul, de la música negra para bailar y... de todos modos hoy, ayer, mañana, su rostro ya no era ese de un chico lindo y genial sino el de un blanco forzado por el bisturí y la química, por los parámetros de la hegemonía de la belleza, hasta lindar en la androginia que parecía le encantaba al autor de "Don't Stop 'til You Get Enough" . ¿Qué paso con Michael? ¿Por qué optó por las rutas de un camaleonismo que nadie, seguro, le estaba exigiendo. Así es: los caminos de la autoexigencia conducen al palacio de la perdición.
Pobre Michael carne de los tabloides, de los canales de "artistas", de los espacios televisivos del pop.
Rey del Pop, esto sí, pero allí están Elton John, Phil Collins, Robbie Williams; quizá ninguno como Jackson, pero nada más.
Bueno, y mientras en Honduras se consuma un golpe de Estado, en Afganistán llueve artillería bélica gringa (con la bendición de Obama); mientras en México habrá elecciones y se anuncia la segunda guadaña de la influenza, hay en las frecuencias de aire, tierra la entronización de la divinidad de un chico que era todo hermosura hasta que decidió ser un guiñapo de la mercadotecnia, y sin embargo se movía, bailaba, cantaba, y quería otra gira para pagar sus deudas. Sí, qué triste que se halla muerto este Marceu del Pop, pero sólo era un ser humano simple y llano, que comía hamburguesas, que tomaba coke, que lloraba, amaba, que tenía sueños, pero un día se murió y los liliputienses lo entronizaron como ídolo que lindaba con las virtudes de un demonio o de un extraterrestre, es decir, sobrehumanizado Jackson está dejando de ser un artista singular y ahora es una criatura que en almas fanáticas sigue haciendo mucho ruido, el ruido necesario para distraer, mientras en Honduras hay unos terroristas de Estado que quieren normalizar una dictadura civil y militar, en México los chicos idiotas del Voto Nulo tienen sus 15 minutos de fama y sobre la pobre gente de Afganistán cae otra vez la revivida furia del imperio de las tierras del norte.
¡Yo sí voy a votar!



Maga dijo
Así va el mundo, Alexito...buenas reflexiones de los eventos que se comentan y saturan la tele, la net y las charlas.
Un beso.
4 Julio 2009 | 08:07 PM