ALTANOCHE
No es la guerra fugaz de los grillos de tu sexo,
No es la estela húmeda que la noche se unta en tu desnudez,
No es la baja luz que en tus medias de red ensombrecen mi respiración,
No es que al empujarme más hondo dentro de ti mi verdad desfallezca,
No es que el sudor de tu cabellera me brinde el óleo sutil para mi perversión,
No es que el sabor dulce y de almendras de tus labios derroten mis postulados obsesivos,
No es que acompasada mi boca busque en tu mitad ese pequeño montículo de ardor,
No es que mis manos retomen tus nalgas como si fueran palomas que ansían volar,
No es que se disipen sobre mi piel tus jadeos y el triunfo de tu gemir corone mi embriaguez,
Tampoco es la Altanoche que nos tiene atareados en nuestro compás amatorio,
No es que la hora sea cera de una vela que nos retorna a la ceguera del amor,
No es que deletree en ti mi verbo promisorio que es Saciar.
(Yo me sacio en ti,
Tu te sacias en mí,
Él se sacia al vernos a los dos,
Nosotros nos saciamos al mirar esta limpidez del instante,
Ustedes se sacian al observar,
Ellos se sacian al oír...)
No es que intente escribir el desliz de tu floración,
Es sólo que después de la película de nuestro placer
Aún se agitan los nervios de tu orgasmo negro
Que se clausuró en mí.


